Justifica la Patrulla Fronteriza ataques con gas al lado mexicano
January 16th, 2008 Archivado en: Fronteras. [ Comentarios: none ]

José Antonio Román

La Patrulla Fronteriza en San Diego justificó los ataques con gases lacrimógenos a comunidades del lado mexicano, al argumentar que los oficiales “no disparan contra un vecindario”, sino contra “traficantes y delincuentes que ahí se esconden”.

Wendi Lee, vocera de esa corporación en San Diego dio a conocer que los elementos a su cargo sólo “disparan contra “traficantes y delincuentes que se esconden en esos vecindarios”.

Por su parte, el gobierno mexicano, por medio del consulado en San Diego, solicitó a autoridades de la Patrulla Fronteriza en ese sector que eliminen de sus prácticas el lanzamiento de gas lacrimógeno contra localidades de la ciudad de Tijuana.

Desde hace varios meses han ocurrido de manera periódica acciones en las que elementos de esa corporación policiaca disparan comprimidos de gas a la colonia La Libertad Parte Alta, en la fronteriza ciudad de Tijuana, en respuesta a presuntas agresiones con piedras a sus oficiales.

El último de estos incidentes se dio el pasado fin de semana, cuando agentes de la Patrulla Fronteriza dispararon gases lacrimógenos y balas de goma contra vecindarios ubicados en la parte mexicana. El joven Cristian Saldaña, de 15 años de edad, que se encontraba en la avenida Internacional de Tijuana, resultó con heridas en el rostro a consecuencia del impacto de una bala de goma.

Inclusive, vecinos del lugar afectado han denunciado que en varias ocasiones los agentes fronterizos han causado daños a viviendas, generando incertidumbre y miedo entre los colonos.

Los hechos ocurrieron a pesar de que el gobierno mexicano había presentado una protesta oficial.


Denuncia Bellinghausen actos de espionaje
January 15th, 2008 Archivado en: Hermman Bellinghausen, Ojarasca. [ Comentarios: none ]

En las semanas recientes he detectado, lo mismo que las alarmadas familias vecinas, que mi casa en San Cristóbal de las Casas es rondada y vigilada por desconocidos que huyen al ser interpelados, y siempre llevan consigo cámaras fotográficas (o algo parecido). Esos sujetos, siempre vistiendo camisas deportivas como de equipo de futbol, no tienen ninguna justificación para ingresar reiteradamente en mi jardín.

En otras ocasiones, también en semanas recientes, me han seguido vehículos hasta la puerta, para retirarse de inmediato. O bien, hay individuos en motocicleta “casualmente” estacionados en la entrada del callejón donde vivo.

¿Me espían, me vigilan, o qué? ¿Quiénes son? ¿A eso debemos acostumbrarnos los periodistas como “gajes del oficio” en la nueva “normalidad democrática”?

Hermann Bellinghausen