De luto visten los héroes: Documental
August 6th, 2008 Archivado en: Documental, Represion. [ Comentarios: 1 ]

A continuación dejamos un documental sobre los estudiantes asesinados en la incursión del ejército colombiano en Ecuador

La caverna de filosofía

 

1ª Parte:

2ª parte :

3ª parte:


Comunicado Urgente: Asesinan al profesor Diego Ramírez Domínguez
August 5th, 2008 Archivado en: Indigena, La Otra Campaña, La Otra Campaña, Michoacán, Represion. [ Comentarios: 1 ]

A LOS PUEBLOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS DEL PAÍS,

A LAS ORGANIZACIONES SOLIDARIAS,

AL PUEBLO DE MÉXICO:

 

 

COMUNICADO URGENTE

 

El pasado día 26 de julio fue violentamente asesinado el profesor Diego Ramírez Domínguez, comunero perteneciente a la comunidad nahua de Santa María de Ostula, municipio de Aquila, Michoacán, y coordinador, hasta su muerte, de la comisión especial que la asamblea general de comuneros nombró en abril de este año para la defensa y recuperación de la totalidad de las tierras que nuestra comunidad tiene en litigio desde hace cuarenta años con acaudalados rancheros mestizos de La Placita, municipio de Aquila, Michoacán. Como una señal ominosa su cuerpo apareció en la playa del Océano Pacífico conocida como “Las Peñas”, uno de los parajes que conforman las más de mil hectáreas que nuestra comunidad reclama.

 

Las comunidades nahuas de Santa María de Ostula, San Pedro El Coire y Pómaro, éstas últimas también del municipio de Aquila, con un territorio continuo superior a las 200 mil hectáreas, son propietarias y poseedoras ancestrales de la mayor parte de las tierras que en el estado de Michoacán lindan con el Océano Pacífico; y sus montes, enclavados en la Sierra del Sur que llega hasta Guerrero y Oaxaca, contienen vastas reservas de diversos minerales codiciados por empresas nacionales y extranjeras.

 

En dicho contexto nuestra comunidad ha resistido exitosamente en los últimos años la imposición de diversos proyectos gubernamentales como el PROCECOM, la certificación de plantas y conocimientos tradicionales y la incorporación de sus aguas y zonas costeras al régimen federal de concesiones; asimismo ha frenado las pretensiones de la compañía trasnacional HYLSA/TERNIUM –actualmente establecida en la comunidad indígena de Aquila- y de otras empresas mineras por explorar y explotar los minerales contenidos en sus tierras. Por otro lado nuestra comunidad ha participado con amplias delegaciones en los Congresos Nacionales Indígenas realizados en 1996, 1998, 2001 y 2006; y en el marco de la Otra Campaña recibió en su seno a la Comisión Sexta del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en la primavera de 2006.

 

En los últimos meses el Tribunal Unitario Agrario Número Treinta y Ocho, con sede en la Ciudad de Colima, y el Tribunal Superior Agrario, han dictado sentencias a favor de los rancheros de La Placita dentro del expediente 78/2004 que desconocen los derechos históricos y legalmente confirmados que nuestra comunidad tiene sobre la franja de terrenos en litigio. Dicha porción de tierras es la puerta de entrada al territorio nahua de Michoacán, razón por la que en dichas tierras diversas personas y empresas pretenden desarrollar proyectos que tienen como finalidad iniciar el despojo de nuestros territorios.

 

En dicho sentido y con la finalidad de deslindar responsabilidades exigimos se aclare el cobarde asesinato del profesor Diego y se establezcan las causas reales de su muerte. Asimismo exigimos del gobierno en todos sus niveles el respeto a nuestros derechos territoriales ancestrales y llamamos a los pueblos indígenas y organizaciones solidarias a estar alertas con relación a cualesquier agresión que pudiera darse en contra de nuestra comunidad por la determinación que ha tomado de ejercer sus derechos sin necesidad de pedir permiso a nadie.

 

Santa María de Ostula, a 02 de agosto de 2008.

 

ATENTAMENTE,

LAS AUTORIDADES AGRARIAS, CIVILES Y TRADICIONALES DE LA COMUNIDAD NAHUA DE SANTA MARÍA DE OSTULA


Un abecedario del Plan México
August 2nd, 2008 Archivado en: ASPAN, Plan Mexico. [ Comentarios: 1 ]

Programa de las Américas Informe Especial

Laura Carlsen | 23 de mayo de 2008

Actualizado el 28 de julio de 2008

El 30 de junio de 2008, el presidente George W. Bush firmó y convirtió en ley la Iniciativa Mérida—mejor conocida como Plan México—unos días después de que el Congreso de EEUU la aprobara como parte de la Ley de Asignación de Fondos Suplementarios para Irak. La medida tuvo que adoptar varias versiones preliminares antes de que ambas cámaras finalmente la aprobaran, mientras legisladores iban y venían entre la administración Bush y el gobierno del presidente de México Felipe Calderón para resolver objeciones ahora centradas en los derechos humanos.

En la versión final, aun las débiles condiciones que se habían incorporado a la iniciativa quedaron eliminadas. Ambos gobiernos se proclamaron satisfechos con el acuerdo, y el Congreso saludó una nueva era de colaboración binacional. Pero ahora, con los derechos humanos relegados a la cuneta, la sociedad Mexicana y las relaciones México-Estados Unidos encaran un futuro militarizado donde el poder no acotado de unas fuerzas de seguridad ya abusivas, no resuelve la alarmante violencia del crimen organizado, sino antes bien, se añade a ella y la agrava.

En su primera entrega, el paquete de asistencia final, de $400 millones de dólares, difiere poco en contenido y concepto de la versión original que Bush presentó el 22 de octubre del año pasado. De acuerdo con la propuesta de Bush y la autorización de la Cámara de Representantes, el paquete entero de tres años podría distribuir hasta $1,600 millones de dólares a México, Centroamérica y El Caribe para su inversión en asistencia para seguridad y el diseño y aplicación de medidas antinarcóticos, antiterrorismo y para reforzar la seguridad fronteriza.

México y Estados Unidos enfrentan el desafío compartido de disminuir el crimen organizado trasnacional y deben colaborar para fortalecer el estado de derecho y detener el tráfico de drogas ilícitas y de armas en la frontera. Pero en su prisa por incorporar el Plan México a la iniciativa para asignar fondos suplementarios a Irak y demostrar su apoyo a México a los votantes latinos, muchos legisladores pasaron por alto los detalles específicos del Plan. La iniciativa contiene defectos estratégicos fatales. Su enfoque militar para resolver la lucha antidrogas provocará una escalada de violencia relacionada con las mismas, además de abusos contra los derechos humanos, y desembocará en la incapacidad de alcanzar sus propios objetivos.

Aunque se la presenta como un esfuerzo sin precedentes por combatir el extendido narcotráfico y la violencia ligada al crimen organizado en México, la llamada “Iniciativa de Cooperación para la Seguridad Regional” rebasa por mucho la detención del flujo de drogas ilícitas. En lo fundamental, reestructura la relación binacional entre Estados Unidos y México; cambia la naturaleza de los problemas económicos y sociales presentándolos como asuntos de seguridad; y militariza a la sociedad mexicana.

Debido a los cambios realizados para lograr la aprobación del Plan, ahora deberemos esperar el informe de gastos de la Secretaría de Estado de EEUU a mediados de agosto para conocer los detalles exactos de gran parte del mismo. Conforme a la versión original de Bush, más de la mitad de la asistencia se destinaba a los efectivos militares y policíacos mexicanos con $205 mil millones de dólares solamente para el ejército. En la versión aprobada por el Congreso, la ayuda militar se redujo a $116,500 millones de dólares este primer año, lo que podría significar ya sea que se demorará la entrega de uno de las dos aeronaves de patrullaje marítimo de $50 millones de dólares cada una, y de algunos helicópteros patrulla de $13 millones de dólares cada uno, o que un porcentaje mayor de la asistencia se dará a las policías, o una combinación de ambas medidas.

La reducción de ayuda militar implicará una diferencia mínima en la práctica. Tanto el ejército como las policías han sido acusados de violaciones a los derechos humanos bien documentadas pero no resueltas legalmente. Al mismo tiempo, no se destina dinero alguno, en ninguno de los dos países, al tratamiento para la rehabilitación del uso de drogas ni para mitigar los daños que ellas provocan, y el colosal programa de “cooperación” ignora los graves problemas que existen dentro de Estados Unidos, es decir, ingreso de drogas ilícitas, florecientes venta y consumo de las mismas, tráfico de armas transfronterizo y lavado de dinero.

Este paquete asistencial ubicaría la relación binacional de Estados Unidos con uno de sus aliados más cercanos y sensibles dentro de una esfera de problemas de seguridad vagamente definidos. Si bien ordena un aumento formidable de ayuda a México, no incluye fondos para lidiar, por fin, con las necesidades de desarrollo y la alarmante pobreza de nuestro vecino del sur. Asimismo obliga a la administración entrante a proseguir la desastrosa estrategia antiterrorista de Bush compuesta de “diplomacia de cañón y primeros golpes”, y aplicarla en una nación vecina, justo cuando el público estadounidense está exigiendo un cambio de política exterior.

Ahora los miembros de grupos pro derechos humanos tanto en México como en Estados Unidos se ven sin más opción que supervisar los resultados de esta política equivocada. Esta labor debería llevarse a cabo con la mayor participación posibles de la ciudadanía, de tal manera que cuando llegue el momento de renovar asignaciones de fondos para el Plan México, éste sea evaluado con base en resultados reales y no en extravagancias políticas. Los congresos mexicano y estadounidense deben también insistir en que la estrategia de seguridad que esta asistencia apoya se evalúe sometiéndola a criterios específicos de revisión.

Para iniciar un debate público sobre los riesgos inherentes al Plan México, es importante en primer lugar comprender lo que es.

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